Argentina: el “rescate” que no es un rescate
Crónica de una operación financiera encubierta que pocos quieren analizar
Lo que se ha presentado al mundo como un “rescate” de la economía argentina por parte de los Estados Unidos no resiste el más mínimo análisis técnico ni financiero. Por el contrario, estamos ante una operación extraordinariamente opaca, políticamente conveniente para ambos gobiernos, pero potencialmente devastadora para la soberanía económica de Argentina.
El acuerdo se anunció en medio de un contexto altamente irregular pues el gobierno federal estaba cerrado:
— Estados Unidos enfrentaba un cierre parcial de su gobierno federal.
— No existía autorización presupuestaria para transferencias de capital externo.
— La economía estadounidense atravesaba tensiones severas derivadas de la guerra comercial y del endurecimiento monetario.
Aun así, se difundió —sin evidencia verificable— que Argentina había recibido US$20.000 a US$40.000 millones en apoyo financiero directo.
Eso nunca ocurrió. Eso es una falsa declaración.
Ni un solo dólar fresco fue transferido a la Argentina.
Sin embargo, el presidente Javier Milei proclamó respaldo económico total de Washington, mientras Donald Trump se atribuyó públicamente el “rescate” de la economía argentina.
Ambas narrativas son políticamente útiles, pero financieramente falsas.
La gran omisión: no hubo dinero, hubo instrumentos
Lo que se vendió como “apoyo” consistió en instrumentos financieros vinculados al dólar: bonos, swaps, garantías y mecanismos contables que no equivalen a capital productivo, ni a liquidez real disponible para la economía.
Incluso declaraciones del propio Departamento del Tesoro estadounidense fueron cuidadosamente redactadas para no afirmar nunca que hubo una transferencia directa de fondos. El lenguaje fue técnico, ambiguo y deliberadamente confuso.
Esto no es un rescate. Es una ingeniería financiera de contención temporal.
La dolarización encubierta: Una historia que ya conocemos
Lo que realmente ocurrió fue una dolarización no oficial, no declarada, impuesta de facto. Este mecanismo no es nuevo. Fue aplicado en Ecuador a finales de los años 90 bajo el nombre de “swap” y “estabilización monetaria”.
En ese entonces:
— El sucre fue devaluado artificialmente. El sucre se precipitó de $3,500 sucres por dólar a $5,000 sucres por dólar, para cuando se hizo oficial la dolarización Estados Unidos le obligó a Ecuador a pagar $25,000 sucres por cada dólar, fue un acto criminal, pero eso no fue todo.
— El tipo de cambio final impuesto fue brutalmente desfavorable para los ecuatorianos.
— El país perdió soberanía monetaria sin recibir compensación real equivalente. Pero peor, desde Entonces Ecuador paga 12% por usar el dólar, pero para recibir los dólares le obligan a vender bonos ecuatorianos a 8% a 10% y para vender dichos bonos debe pagar otros 3% a 4% para colocar en los mercados intercambiarios.
Argentina hoy enfrenta una variante aún más peligrosa. A diferencia de Ecuador, Argentina no recibió dólares. Recibió bonos del Tesoro de EE. UU. Es decir: deuda ajena como supuesto respaldo propio. Esto equivale a cambiar una crisis de liquidez por una crisis estructural futura.
El verdadero colateral: los recursos naturales
Nada de esto es gratuito. El respaldo implícito del acuerdo no es fiscal ni monetario es geológico.
Litio.
Energía.
Minería.
Capacidad exportadora futura.
Argentina no vendió formalmente sus recursos, pero los pre-empeñó.
La soberanía se erosiona sin firma visible, sin debate parlamentario, sin titular escandaloso. Este modelo replica los rescates clásicos del FMI, pero con un componente adicional: control geopolítico indirecto sin ocupación ni intervención explícita.
Qué es probable que ocurra en los próximos seis meses
1. Lo que está ocurriendo realmente
Argentina recibe instrumentos financieros vinculados al dólar pero que crean obligaciones de entregar recursos a precios miseranbles para Argentina. En la realidad no hay capital nuevo productivo.
Si bien el objetivo es evitar un default inmediato para sostener pagos de corto plazo y calmar a los mercados temporalmente. Lo que sucede es que a cambio Javier Milei ha comprometido la capacidad exportadora de Argentina en el futuro, todos los recursos estratégicos de esa nación quedan condicionados y la soberanía se diluye sin un acto formal de cesión.
2. Trayectoria probable
En los meses iniciales podrá haber calma psicológic y es probable que exista una estabilización artificial del peso, tal como sucedió en el Ecuador en 1999 que claramente fue el preludio de esta hecatombe. Es indudable que experimentará una desaceleración marginal de la inflación y los medios mediáticos clamarán en sus titulares que ha retornado la confianza” y sin lugar a duda que el vende patria tendrá un discurso oficial: “el sacrificio empieza a dar frutos”
Nada de esto es estructural.
Luego de seis meses, si sigue el patrón que sucedió en Ecuador, reaparecerá como por arte de magia el estrés económico porque la Reserva Federal necesita apoderarse de los recursos de Argentina, así que manipulas las cosas por atrás y por diseño la economía real no reaccionará. El salario real seguirá precipitándose y como resultado el consumo se contraerá aún más y eso se traduce en la demanda de dólares que reaparecerá con fuerza y los controles se endurecerán sin anunciarse y muy posiblemente manufacturen un "feriado bancario" para tener a alguien a quien culpar. Aquí comenzará la desconfianza bancaria necesaria para clamar que la dolarización es el único camino y el acaparamiento la expansión de la informalidad será la triste realidad de Argentina.
Máximo en un año Argentina volverá a ser la zona de riesgo no lineal. Este es el punto crítico. Cualquier shock externo va a afectar a Argentina y sea la subida de tasas en EE. UU., la volatilidad de commodities, la creciente inestabilidad política regional y nacional van a ser las causantes de detonar:
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retiros masivos
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congelamiento del crédito
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quema acelerada de reservas
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colapso abrupto de confianza
No por un cambio repentino de fundamentos, sino porque el comportamiento humano cambia de golpe.
Exactamente como en 1929.
Por qué Argentina es especialmente vulnerable
Argentina combina su antecedente histórico y la memoria traumática monetaria, conjuntamente con la desconfianza institucional crónica, aparte de existir una alta dolarización informal mientras los recursos estratégicos no son de propiedad ciudadana. En esas circunstancias basta la percepción de que “todo ya está comprometido” para detonar un pánico bancario que acareará un conflicto social y la enorme fuga de capitales. Incluso si los números oficiales dicen lo contrario.
Conclusión incómoda
Esto no fue un rescate. Fue una postergación del colapso a cambio de ceder la soberanía en un futuro inmediato. Y lo más grave no es el acuerdo en sí, sino que nadie parece dispuesto a explicarlo con honestidad.
Como siempre, el costo real se entenderá cuando ya sea irreversible. Tal como le sucedió a Ecuador quien ahora paga casi 30% por cada dólar, así termina subsidiando el robo de todos sus recursos. Ecuador paga 9% de señoriage + 3% de impresión del dólar aunque casi todo es digital, para recibir dólares debe imprimir y vender bonos nacionales que vende a 8-10% los cuales para poner en el mercado de bonos debe pagar 3-4%. Eso es lo que le espera a Argentina, eso es lo que quiso Javier Milei.

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